Mantequilla madurada
Aprox. 250 g. Es la forma tradicional de hacer mantequilla en la zona, una manera que se había dejado de usar y que estamos trabajando por recuperar: dejamos madurar la nata con fermentos antes de batirla, y de ahí le vienen la acidez y el aroma. Con sal en escamas o sin sal.
Recuperarla es también una forma de apoyar a las ganaderías que suben el ganado a pastar en altura: de ese pasto sale la leche con la que trabajamos, y no hay manera de conseguirla de otro modo.
Aroma láctico marcado y punto ácido de la nata madurada. Textura firme al corte y fundente en boca.
Pan tostado y sal en escamas. En cocina, para acabar verduras, pescados y salsas.
Antes de que la mantequilla fuese elaborada de forma industrial, a la nata se le permitía madurar en su propio cultivo durante un día o más antes de ser convertida en mantequilla. Esa espera permitía aportar acidez y aroma. El sistema está claramente en desuso y es precisamente por eso la razón por la que en Bresneda lo hemos recuperado, además de por su increíble sabor. Disponible en piezas de aprox. 250 g, con o sin sal.
- Categoría
- Mantequilla
- Formato
- Pieza de aprox. 250 g, con o sin sal en escamas
- Leche
- Nata de leche de vaca, madurada con fermentos
- Maduración
- Sin maduración posterior
